Coaching, liderazgo y malos entendidos

El liderazgo es una palabra muy empleada en entornos organizacionales desde el siglo XIX, que sin duda alguna ha ido evolucionando. Hoy escuchamos sobre modelos de liderazgo como el situacional (1969), el basado en servicio (1970), en principios (1989), en resultados (1999), en inteligencia emocional (2000), el adaptativo (2009), entre otros. Sin embargo, en ese camino de evolución a llegado un momento en el que es común confundir la diferencia entre liderazgo y coaching hasta el punto en el que muchas personas creen que es lo mismo ser líder que ser coach. Cierto es que cuando un líder incorpora las destrezas del coaching potencia su liderazgo pero como veremos, hay marcadas y grandes diferencias entre uno y otro.


DIFERENCIAS Y DESTREZAS CLAVES


Si buscamos los atributos de un líder la mayoría de los modelos coinciden en:

  • Capacidad de generar confianza.

  • Creer y desarrollar el potencial de su gente.

  • Comunicación.

  • Escuchar.

  • Orientación al resultado.

  • Pasión.

  • Solución de Problemas.

  • Toma de desiciones.

  • Adaptación.

  • Visión.


Por otro lado, cuando revisamos las destrezas que debería tener un coach encontramos que hay una similitud importante en la capacidad de generar confianza, creer en el cliente, escuchar, comunicarse y propósito claros. Sin embargo, hay varias competencias que son propias del liderazgo como por ejemplo: la visión de negocio, toma de decisiones impopulares, la pasíón, la adaptación y entre otras. La diferencia no sólo está en las competencias en sí, sino también está en los retos cotidianos que demandan la aplicación de cada una de ellas. Por ejemplo: en el caso que un coach reciba a un cliente que está preocupado porque cometió un error en la empresa donde labora y, producto de eso, esta recibirá una multa. Su trabajo, en este caso, estará en acompañar a su cliente a aprender de sí mismo y del suceso, a explorar alternativas de solución o encontrar la forma de afrontar la situación de la mejor manera, manteniendo su desvicunlación tanto del problema como de la solución. Sin embargo, si en lugar de ser el coach fuera el jefe de la persona, quien se está enterando de este suceso, teniendo en cuenta que el jefe no es externo a la situación, sino que, como parte del equipo de trabjo, es parte también de ella, seguramente, requerirá una mayor capacidad de gestión emocional para ofrontar esa situación crítica desde la serenidad y además, aprovechar el momento para buscar alternativas de cómo hacer frente a esta situación y generar aprendizaje en su colaborador.

Habrán veces por ejemplo, que como líder deberá desvincular a una persona por más impopular que sea esa decisión, en constraste de lo que hace un coach quien siempre está para acompañar al otro (su cliente), sin juzgar sus equivocaciones , en su proceso de aprendizaje.


EL COACHING POTENCIA EL LIDERAZGO


Ya hemos dicho que una formación en coaching potencia el liderazgo, y que muchos líderes constantemente están buscando certificarse como coaches, la sencilla razón es que las destrezas que más le hacen falta desarrollar los líderes de hoy son las que se desarrollan en una formación en coching.


El 90% de los problemas en organizaciones es por falta de comunicación efectiva, la comunicación tiene dos destrezas asociadas, por un lado la capacidad de expresarse claramente; es decir, expresar lo que uno quiere decir pero con la menor cantidad de palabras posibles y por otro lado, está la capacidad escucha que tiene como centro al otro. Estas dos competecnias entán dentro de las destrezas más importantes que un coach desarrolla en una formación. Para el líder es importante aprender a “estar presente” y tomer consciencia que sus colaboradores tienen su propia vida, que el trabajo es sólo una parte más de su sistema; es decir, una arista más dentro de tantas otras dimensiones que son necesarias para ser felices. En este conexto, el coaching desarrolla empatía y potencia nuestra conexión y relaciones con los demás.


Por otro lado, como líderes muchas veces dejamos de lado oportunidades para desarrollar a nuestros colaboradores y no solamente en conocimientos técnicos sino en estimularlos para que encuentren aprendizajes que les sirvan para la vida. El hecho de creer en ellos y saber darles un entorno de confianza es de suma importancia sobre todo ahora que está en auge los procesos de innovación y transformación digital los cuales, para ser exitosos necesitan de una cultura que promueva las nuevas ideas y premie el error en pro de la innovación. Qué tan fácil se puede conseguir esto si hay un líder que minimice las ideas del otro y siempre busque que prevalezcan las suyas o peor aún, que no de oportunidad a que alguien más exprese ideas. Como ya vimos, generar confianza y crear un clima de confianza son competencias que se desarrolla en un proceso de coaching profesional y también deberían desarrollarse en una buena certificación de liderazgo aunque muchas de ellas se enfocan más en aspectos metodológicos y pragmáticos que en el desarrollo del SER de aquella persona que busca SER un líder.

 
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