Innovadores que no innovan

November 28, 2019

 

 

Muchos creen que conocer una metodología de innovación significa que automáticamente los vuelve innovadores, incluso hay muchos que enseñan metodologías de innovación y aún así, en la práctica no lo son.

 

La innovación no tiene que ver con aquello que tú sabes sino con aquello que tú eres y es ahí donde se encuentra el mayor reto: tener mente de innovador. Es necesario para esto que seas una persona que indague, que aprendas a sentirte cómodo en la incertidumbre y sobre todo que incorpores la innovación en tu vida cotidiana, por ejemplo, si examinamos la metodología Design Thinking sabemos que tiene cinco pasos:

 

El primero es comprender el problema a abordar y para eso hay que indagar, ¡hay que conocer la situación! Y esto es fácil de entender en la práctica, pero si llevamos esto a tu vida cotidiana, cuando alguien te cuenta un problema, de repente lo duro que fue su día y el reto que tuvo que resolver, ¿Cuánto tiempo le dedicas a explorar?, ¿A preguntarle?, ¿A interesarte por lo sucedido antes de decirle que brillante solución hubieras dado tú al problema?

 

La segunda etapa es definir cuál es el problema concreto en el cuál te quieres enfocar, por ejemplo, si aplicas esto en tu vida cotidiana te vas a dar cuenta que muchos de los problemas que te cuentan no esperan una solución de tu parte sino simplemente empatía, la misma empatía que en un proceso de innovación se debe tener con el usuario, ponerse en su lugar y descubrir el dolor real detrás de lo que dice.

 

El paso tres en un proceso de innovación es idear y aquí es donde la mayor cantidad de ideas posibles es muy valorada, sin embargo, ¿Cuántas veces en tu vida con buscas generar muchas posibilidades antes de enamorarte de alguna de tus ideas y tratar de forzarla o convencer al resto que tu idea es mejor que el resto?, ¿Qué tan seguido estás abierto en tu día día abrir tu mente a nuevas ideas?, ¿Ser flexible y analizar tus ideas como que si no fueran tuyas?.

 

El paso cuatro en un proceso de Design Thinking es prototipar y finalmente, el quinto es evaluar, aquí se prepara y pone a prueba la estrategia. ¿Haces esto en tu vida cotidiana?, ¿Analizas y replanteas tus estrategias?, ¿Las conoces? O simplemente… ¿Vas a deriva sin tener el control de tus resultados?, ¿Cuántas veces continúas utilizando estrategias que no te han funcionado y cuántas veces has sido impulsivo a pesar de ver los resultados que esa impulsividad te trae, construyendo una vida que no quieres?, ¿Cuántas veces dejas conversaciones para después en lugar de afrontarlas enseguida para mejorar la relaciones y gestionar conflictos?, ¿Cuánto tiempo te regalas al día para evaluar las estrategias que vienes utilizando y formulas nuevas?. Ser innovador es un estilo de vida, es un trabajo en uno que finalmente se proyecta en los diferentes aspectos de tu vida.

 

Hace poco en un reencuentro de alumnos certificados de Design Thinking, de un total de treinta personas solo dos habían aplicado la metodología proactivamente en un proyecto laboral, los otros veintiocho, a pesar, de conocer todos los pasos de la metodología, ni se dieron el tiempo, ni detectaron una oportunidad de aplicación de la herramienta.

 

Es por eso que el coaching tiene una relación muy estrecha con la innovación, los coaches (de verdad) trabajan en cultivar sus destrezas, su capacidad de explorar, su curiosidad, su capacidad de estar presente y generar posibilidades.

 

Estas son destrezas que un innovador está llamado a tener para poder ser llamado como tal, y es por eso que en LATAM COACHING NETWORK dentro de la certificación en GESTIÓN DE INNOVACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL incluimos un espacio importante de COACHING para incorporar las destrezas para SER INNOVADOR y no sólo formar ilustrados en metodologías sino profesionales capaces de adoptar la innovación como estilo de vida.

 

 

 

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